sábado, 21 de abril de 2012


EL AMOR ES LA GRAN PUERTA

El amor es la gran puerta, y el sexo no es algo condenable; es la semilla, y el amor, su florecimiento. Si condenas la semilla, condenas la flor. El sexo puede volverse amor;  pero si nunca se transforma en amor es porque está lisiado.
Condena la alteración, no el sexo. El amor debe florecer; el sexo debe convertirse en amor. Si no evoluciona, no es un fallo del sexo; es un fallo tuyo.

El sexo no debe permanecer como tal —ésa es la enseñanza del Tantra—, debe transformarse en amor; y éste, no solo debe permanecer en amor, debe transformarse en luz, en una experiencia meditativa, en la suprema experiencia mística. ¿Cómo transformar el amor? Sé el "acto" y olvida el "actor". Cuando ames, sé amor, simplemente amor. Entonces no es tu amor, ni el mío, ni el de ningún otro: es simplemente el amor. Cuando no estás ahí, estás en manos de una fuente suprema, de una corriente, y estás enamorado. No eres tú el que está enamorado; es el amor el que te ha engullido, tú has desaparecido. Te has convertido en una energía que fluye.



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