YACHAY HUASI AMAUTA
Folleto de
investigación pedagógica Nº 01
Citado Revista Nº 49 OPREAL NOVIEMBRE DEL 2010
“Un Amauta es una persona que vive en el plano
de la dedicación a la verdad, un sabio al cual solo
le interesa propagar el bien común sin interés personal”
EL BUEN PROFESOR VISTO
DESDE LOS ESTUDIANTES
Hay un conjunto de características de los maestros que son especialmente
valoradas por parte de sus alumnos, y se refieren principalmente a las
capacidades didácticas para comunicar y transferir el conocimiento, junto con
aspectos actitudinales y relacionales con los estudiantes.
El buen manejo del campo
disciplinario en el que se desempeñan los docentes es también un factor
destacado. Por ejemplo, en el estudio de Brookfield (2006) sobre competencias
de los maestros en escuelas secundarias de Estados Unidos, los estudiantes
señalan que la credibilidad y la autenticidad de los profesores/as son los
dos aspectos más valorados.
Un tercer aspecto, también vinculado al ámbito relacional, refiere a la necesidad que expresan los estudiantes
de secundaria de ser tratados como
adultos por parte de sus maestros. Los estudiantes estadounidenses
valoran principalmente que sus docentes tengan algo pertinente e importante que
decir o mostrar, que sean abiertos y
honestos en su trato con ellos, que
los respeten y los traten como adultos. Los resultados de este estudio
muestran cómo los conocimientos y saberes disciplinarios de los maestros
aparecen, desde el punto de vista de los alumnos, muy ligados a la forma y
actitud en que ellos son transferidos en el proceso de enseñanza y aprendizaje.
La habilidad pedagógica, la experiencia,
el respeto y la convicción con que los docentes trabajen los contenidos,
adquieren centralidad para el proceso de aprendizaje (Brookfield, 2006).
Señalan, por ejemplo,
que un buen profesor se reconoce por su capacidad de responder preguntas y
reaccionar adecuadamente frente a eventos inesperados o conflictos en el aula,
mientras que su credibilidad se verá reflejada en la habilidad para fundamentar
sus decisiones y especialmente los criterios de evaluación. Además, se requiere de los profesores el necesario tiempo para
retroalimentarlos sobre lo hecho y logrado. En cuanto a los indicadores de
autenticidad, los alumnos se refieren a la congruencia entre el discurso y la
acción de los profesores: el dar a
conocer o explicitar los criterios, las expectativas y la agenda de trabajo con
ellos; ser un real apoyo y ayuda para el aprendizaje; y la capacidad de
compartir con sus alumnos su vida fuera del aula, entre otros aspectos.
Por su
parte, la investigación de Abramovay y Castro (2003) realizada con estudiantes
de educación media (secundaria) en 13 ciudades capitales del Brasil, muestra
que los alumnos priorizan lo pedagógico y actitudinal, relacional como
cualidades que distinguen a un buen profesor. Entre las principales
características que asocian a un buen docente, se destacan en el siguiente
orden de importancia:
·
Su capacidad para expresarse con claridad y
lograr así que los estudiantes comprendan y asimilen lo abordado.
·
Su interés en enseñar y la capacidad de
motivar y aprender de sus alumnos
·
Ser amigo de los alumnos.
·
Control sobre la clase.
·
Dominio y actualización del contenido que
enseña
·
Respeto hacia los estudiantes.
De acuerdo a
los estudiantes, un buen profesor es antes que nada aquel que logra que los
estudiantes quieran aprender y cuenta además con las estrategias y capacidad
didáctica para hacer comprensible e interesante aquello que deben aprender.
Para ellos, el buen docente se distingue por su capacidad para despertar el
interés y motivación por aprender en sus alumnos y por saber enseñarles. En
este “saber enseñar” destacan no solo el saber transmitir, sino también la
puntualidad, la dedicación y el tiempo reservado a explicar hasta lograr que
los estudiantes entiendan y asimilen lo tratado, así como la preocupación
constante para estimular su participación y verificar que ellos hayan
efectivamente aprendido.
La confianza en sus maestros, que supone el desarrollo de lazos de amistad
real entre docentes y alumnos, es otro aspecto destacable y que, junto con el
respeto y control sobre la clase, indican que los factores relacionales priman
por sobre los niveles de conocimientos netamente disciplinarios de los
profesores. La imagen del buen maestro se completa con la demanda de un buen
manejo de los contenidos que enseñan, lo que a juicio de estos estudiantes se
ve reflejado en una actualización permanente en el respectivo campo
disciplinario. Coherentemente con lo anterior, identifican como defectos o
debilidades de un profesor los siguientes aspectos:
·
No saber enseñar.
·
Ser arrogante o
autoritario (por ejemplo, expulsar alumnos del aula).
·
Ser enredado o
confuso al dar la clase (aquel que se desvía del contenido de la materia cuando
enfrenta problemas o dudas ante preguntas de los estudiantes).
·
No controlar a los estudiantes (por ejemplo, permitir
que los alumnos conversen o creen desorden).
·
Mostrar desinterés por los alumnos.
No ser respetado o ser mal educado. Un mal docente es aquel que no
despierta admiración por su saber en los alumnos, lo mismo que aquel que no los
respeta y se comporta de mala manera en su relación con los otros
(especialmente con ellos).
En Argentina, un estudio realizado por Dussel, Brito y Nuñez (2007)
encuestó a más de 380 profesores y 760 jóvenes de cuarto y quinto año del
secundario de todo el país para conocer y analizar sus inquietudes y
expectativas respecto del futuro. Al ser consultados sobre las características
de un buen docente, los estudiantes argentinos destacan principalmente el
dominio sobre la materia que enseñan, su capacidad para explicar, su motivación
e interés por enseñar. A continuación, valoran que se les propongan actividades
interesantes y que les ayuden en el proceso de aprendizaje, que sean justos en
su trato (que los traten a todos por igual), que sean exigentes y que les
enseñen a ser buenas personas. Al igual que en los otros estudios ya
comentados, para estos estudiantes el buen maestro combina saberes con habilidades
y actitudes pedagógicas, actitudes y principios éticos.

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